Los poemas trágicos,
un drama en sí.
Comprenden (si puede decirse)
cuanto queremos ocultar.
Desarraigado, solo,
ni encuentra ni busca,
solo muestra la realidad.
Un poema trágico,
es un conjunto de lágrimas,
perfectas esferas de agua y sentimientos,
fuentes de dolor (e incluso a veces alegría),
fuentes de sangre y hedor.
Sin embargo no huelen mal,
cuando más los necesitamos ahí están,
y los tomamos, los memorizamos,
lloramos y nos desahogamos con ellos.
Yo solo quiero dormir,
y dejar de crearlos,
los poemas trágicos,
que son un drama en sí.
Me gusta pensar que no lo necesito,
que no soy un conjunto de lágrimas.
Pero sin embargo,
me encuentro desarraigado, solo,
ni busco ni encuentro,
y no quiero ver la realidad.
Soy una perfecta mierda sin forma,
autoproclamado en mi interior, como dolor,
fuentes de sangre y edor.
Apesto, y cuando más los necesite no estarán,
los tomé, los memoricé,
pero lloro y en soledad desespero y muero.
Los poemas trágicos,
no existen, son una excusa usual,
para pensar que no sufrimos y somos inocentes, libres de pecado.
Pero la realidad está en el aire,
la olemos, y aprovechamos,
solo hace falta saborearlo, tomarlo,
y si eres capaz de digerirlo,
soltarme para tirar de la cadena.
Así, todo será mejor,
irá sobre ruedas, y no olerá a infierno y putrefacción.
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