jueves, 21 de julio de 2016

Y lo sabes

Empiezo a pensar que nunca podré abastecerme de la suficiente información sobre el universo como para ser feliz. Al final, la palabra “feliz” se convierte en un círculo al que siempre echo un ojo, cayendo en la trampa. Y es que al final del día, ¿qué es la felicidad?

Escribir libros y componer canciones no sirve para mucho, aunque recibas dinero por ello sabes que siempre habrá algo que añadir, modificar, tu obra nunca se completará porque tú nunca estarás completo, porque nunca tendrás suficiente información. Cual disco duro de capacidad infinita nunca se podrán mantener limpios nuestros engranajes porque no tendrán cabida física si no se trata de la estancia en un mundo abstracto. Porque eso se me da genial, la abstracción, el pensar que puedo tornarme no en polvo, si no en arena, arena de humano y energía pura. Una concentración que nadie pueda tomar porque de ese modo habría demasiada información en su interior. Cada individuo tiene su lugar en el mundo, sus pisadas son únicas, y si se diera el caso en el que pudieran deshacerse e impregnar el aire con sus partículas interminables, se formarían nuevos entes, que se podrían bautizar en cualquier estadio de la materia. Es decir, una vez consigues abstraer tus pensamientos, fumarte tus propios dedos y dejar de pensar en general. Tanto que cuesta escribir. Tanto que las ideas se montan unas encima de otras, y al final tus neuronas forman un perfecto cuello de botella que no deja filtrar la información, y al final hasta los códigos binarios lloran, extendiéndose todo lo que pueden para abarcar la sabiduría animal, la sabiduría no-humana que contiene la materia. Esa sensación de conectarse con todo lo que te rodea e incluso con partículas que están tan lejos que no podrás ver nunca, pero la cuántica queda ahí. Y posiblemente en un futuro quede atrás. Entonces sólo quedará mirar al cielo, imaginar cómo es tu mundo perfecto y vivir en él. Alzar el vuelo sin alas hacia un mundo del que nunca volverás a salir.


Lo que intento decir, es que una vez nos olvidamos de que somos humanos, animales, seres vivos, materia, energía, y pensamos un solo pensamiento, que nos define y nos comprende, y que sobretodo, y por encima de cualquier cosa, nos abarca; entonces podremos decirnos a nosotros mismos, gracias por existir, y practicar el coito con nuestra propia mente.

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