Empiezo a pensar que nunca podré abastecerme de la
suficiente información sobre el universo como para ser feliz. Al final, la
palabra “feliz” se convierte en un círculo al que siempre echo un ojo, cayendo
en la trampa. Y es que al final del día, ¿qué es la felicidad?
Escribir libros y componer canciones no sirve para mucho,
aunque recibas dinero por ello sabes que siempre habrá algo que añadir,
modificar, tu obra nunca se completará porque tú nunca estarás completo, porque
nunca tendrás suficiente información. Cual disco duro de capacidad infinita
nunca se podrán mantener limpios nuestros engranajes porque no tendrán cabida
física si no se trata de la estancia en un mundo abstracto. Porque eso se me da
genial, la abstracción, el pensar que puedo tornarme no en polvo, si no en
arena, arena de humano y energía pura. Una concentración que nadie pueda tomar
porque de ese modo habría demasiada información en su interior. Cada individuo
tiene su lugar en el mundo, sus pisadas son únicas, y si se diera el caso en el
que pudieran deshacerse e impregnar el aire con sus partículas interminables,
se formarían nuevos entes, que se podrían bautizar en cualquier estadio de la
materia. Es decir, una vez consigues abstraer tus pensamientos, fumarte tus
propios dedos y dejar de pensar en general. Tanto que cuesta escribir. Tanto
que las ideas se montan unas encima de otras, y al final tus neuronas forman un
perfecto cuello de botella que no deja filtrar la información, y al final hasta
los códigos binarios lloran, extendiéndose todo lo que pueden para abarcar la
sabiduría animal, la sabiduría no-humana que contiene la materia. Esa sensación
de conectarse con todo lo que te rodea e incluso con partículas que están tan
lejos que no podrás ver nunca, pero la cuántica queda ahí. Y posiblemente en un
futuro quede atrás. Entonces sólo quedará mirar al cielo, imaginar cómo es tu
mundo perfecto y vivir en él. Alzar el vuelo sin alas hacia un mundo del que
nunca volverás a salir.
Lo que intento decir, es que una vez nos olvidamos de que
somos humanos, animales, seres vivos, materia, energía, y pensamos un solo pensamiento,
que nos define y nos comprende, y que sobretodo, y por encima de cualquier
cosa, nos abarca; entonces podremos decirnos a nosotros mismos, gracias por
existir, y practicar el coito con nuestra propia mente.
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