lunes, 19 de mayo de 2014

Lápiz carbón

Imposiciones indebidas,
rostros soñolientos,
casi en pena, sin aliento.

Decisiones estúpidas,
no hay perdón, ni lo habrá,
sin vergüenza así se acaba.

Divagar entre maleza,
arbustos milenarios,
y también nubes esporosas.

Veneno al viento,
en carne del hambriento.

Desperza al desesperado,
en vísceras entre prados,
que no verdes, si no negros,
como un sin-nada eterno.

jueves, 15 de mayo de 2014

Adán-o-mega

Cuantiosas son, las similitudes
Entre las puertas del infierno y las de mi casa,
El sigiloso fuego se propaga allá por donde pise,
Y no cesa, siendo así
Que en cuanto intento huir, en cenizas mis pies tiende a convertir.

Capullo y sorpresivo suprinador,
De lentos reflejos, e impulsivo como sumiso.
No logra convertir su fe en agua, que apague su dolor,
Necesita que alguien un pozo cave por él,
Y ni ayuda ni deja ser atendido.

Al fin y al cabo, la historia se repite,
Vuelve a casa, con muñones por tobillos,
Mas no cesa en su intento de sorpresa.
Su objetivo es matar a Satán, irrumpir en su estadio
Y matarlo a golpes de yunque ambidiestro.

“Dios, apiádese de mí, su majestad,
Perdóneme, y déjeme morir en paz, de una vez.”

Dios acecha, cauteloso cual ave rapaz,
Internose en el infierno para su alma cazar,
Y suprinador sin pies que corre,
Capullo y sorpresivo al suelo de bocas, mordiendo el fuego, cae.

Espada dorada atraviesa al Adán beta, alpha, omega o mierda,
Y mientras se desangra ante el cadáver de Satán, Dios danza
Y canta feliz su himno como una oda a su propio poder, sagaz,
El cual a veces olvida de controlar.