Una representación mental es
primero un concepto. Según la opacidad que presente el
concepto,
Será más fácil proyector en la
base de nuestra imaginación.
Sin embargo,
la opacidad a veces
se presenta en mayor medida en la representación que en el concepto en sí
En la realidad la forma es tan
perfecta que el propio cerebro se queja, hay un cuello de botella.
Pero tu polla es tan grande que
no cabe, Y lo fuerzas, pero si al final se
rompe de qué te sirve, si al final, en tu cabeza, sigue entero.
La representación de un cuerpo
roza lo estúpido, y es que, si lo piensas, la imaginación de esa persona, que
no puedes recordar en su plenitud (ya que no la puedes abarcar), es lo que tu
propia mente puede procesar.
Si te esfuerzas en construir un
par de piernas, una faz sin maquillaje, un par de brazos y el pelo tintado, más
posible es que te encuentres un engendro. Dos añetes ya, persiguiendo su
estela. No sabes a que huele, cuáles son sus gustos, pero da igual. Ni si
quiera has oído su voz, y es que da igual, sólo quieres esa escultura en tu
comedor. Entendiendo comedor como todo lugar en el que te gustaría estar, véase
cualquier lugar habitable por el concepto.
Con lo cual, y como nos enseñó
Nick Drake, de moribundos por el mundo, la luna es rosa y las cosas,
cualesquiera que sean, permanecen bajo el sol. Con ello, lo que intento decir,
es que me he enamorado de la apariencia de un ser humano, del cual poco más sé;
sólo eso, pues que es persona Su mirada es como un gran foco de luz, que no proyecta
a su vez, luz alguna. Con lo cual sigo perdido en una estancia esperando a
encender la luz con mis propios ojos, por el simple hecho de que no es la única
persona que me evoca paz. Y así me creó mi padre, y mi madre, y yo mismo. No me
han creado, como podéis comprobar, para expresarme con claridad, pero sí para
sentir fuerte todo sentimiento que me haga permanecer con los ojos cerrados.
Así pues, aunque mis ojos sean los faros los foros más potentes, mis párpados
son de plomo y nunca dejarán pasar luz alguna.
Como último favor, pido al
personal oyente, que si de algún modo se siente identificas con estas palabras,
una buena forma de conseguir abrir los ojos es tocar algo frío, y os aseguro
que hoy en día hay muchas personas fías. Yo por mi parte estoy ardiendo y
parezco un monte en llamas sin control, quemando los bosques que me rodean.
Sólo espero, que si no consigo proyectar al exterior tanto calor y me derrito,
aquellos que se convirtieron en mi mente, sin quererlo, en un ente amorfo (pero
cuanto menos precioso), me utilicen de combustible y consigan dominar el
sentido de la vista, conciliar el sueño y darle un sentido a sus vidas, que
tanto me han dado sólo con su mera existencia en esta mierda de planeta que
irónicamente llamamos Tierra.